Guerra al desaliento
Te confieso que muchas veces me encontré pensando en dejar el ministerio. El desaliento, el desconcierto y la tristeza que vivía eran tal que deseaba agradecerle la confianza a Dios, devolverle el ministerio y dedicarme a mi profesión. Sí, incluso sufrí depresión y no busqué ayuda profesional solo por vergüenza. Pero la hubiera necesitado.








